jueves, 6 de septiembre de 2007

PRESENTACIÓN TURISTICA

Presentación Turística

Póngale la vista al Llano

Póngale la vista al Llano

Si viene de Bogotá, para llegar, la vía es la marginal de la Selva que parte de Villavicencio, por la cual, después de recorrer toda la mañana disfrutando el espectáculo por el que ruedan paisajes de asombrosa belleza y luego de pasar Yopal, Paz de Ariporo y Hato Corozal, a carretera se interna en el bosque de galería del Casanare.

Pero si viene de Sogamoso, Paipa o Duitama, después de Sácama, baje hasta que tope el río y suba al puente orientado por el murmullo de las aguas y las cadencias que el aire dilata al chocar con las barandas del viaducto.

En la mitad del puente se engrandece el rumor de las aguas que corren vertiginosamente bajo la armazón; pare y contemple el paisaje de asombro porque con un orgullo infinito, el afluente se interna en el Llano evocando esplendores que desaparecen en el horizonte. La contemplación de la acuarela de naturaleza provoca recogimiento; es tanto y de tal magnitud que el alma, en un momento de debilidad, coloca un manto a los sollozos que sólo ella escucha cuando percibe el semblante de hermosura de La Tierra Llana del Orinoco.

Así después de cruzarlo, bajo un sol de envidia usted comienza a recorrer la Sabana de la Vieja; planicie de misterio constelada de hondonadas en las que frecuentemente se agrupan gigantescas piedras de aluvión que reposan allí desde el mismo asiento de los siglos. El cielo despejado totalmente emana el rescoldo típico del trópico y más abajo puede contemplar el poblado que se extiende a lo largo de la meseta de Mararabe.

Si viene de Cúcuta o Saravena, entonces póngale la vista al cerro mirando la imponente Sierra Nevada del Cocuy. Cruce la Selva del Banadía por la Marginal de la Selva; pero si viene de Venezuela, de Arauca o del Llano adentro, guíese por la blancura de las nieves perpetuas que, en carro o trochando sobre su caballo y siguiendo el rastro pronto llegará a Tame, una población motejada con razón, Cuna de la Libertad.

Es una bonita ciudad que se levanta con verdadera actitud de grandeza en la primer meseta que encuentre. De allí puede contemplar el Llano con pronósticos de prodigio que deslumbran bajo el azul transparente petrificado por los astros de la gratitud que celebran su visita.

Y en la tarde, cuando el sol continúa cayendo sobre los cerros como una grandiosa bola de fuego y busca ocultarse detrás de la Sierra Nevada del Cocuy; puede apreciar otro espectáculo de maravilla porque el sol, antes de irse deja fulguraciones de increíbles matices sobre las nubes que colorea para imponerle un tono enardecido a los fetiches paganos que deambulan en el firmamento.

Abajo, en el Llano, puede curiosear las partidas de aves que peregrinan hacia la Selva del Banadía, mientras que silenciosas garzas vuelan sobre las sabanas de Saparay, hasta posarse en los guamos de la ribera de los caños en tanto que susurros y gemidos de naturaleza elevan la salmodia imponente que el viento lleva en una melodía de suspiros entonada por la paz y el descanso cuando el día acaba subyugado por la penumbra del atardecer.

Desde allí, usted queda embelesado, contemplando el Llano que, para complemento del hechizo, despliega en el entorno todo el arte de la creación. Emociona con un embrujo increíble la belleza del cuadro; y cautiva el esplendor cuando de las entrañas del infinito, en la lejanía brota la luna que como un globo encendido se va levantando sobre la línea del horizonte.

El espectáculo repite el eterno enigma de la naturaleza en el cual, sin pausa alguna las sombras cubren la ciudad. La luz artificial se enciende pero en la claridad indecisa del anochecer la gente, que emana calor humano y llaneridad, medita agradeciendo a Dios la bondad de la jornada que arrebata al atardecer.

¡Allí estamos para darle la bienvenida!

1 comentario:

hugofredy dijo...

Que bueno es encontrar documentos como este en la web. ¡te felicito! continúa... Tame merece gente como Tu.